Fintech: Puede que aún no lo sepas, pero eres un «fintekky» hasta los huesos

Fintech

Te despiertas un sábado por la mañana. Mientras te tomas el café consultas las notificaciones de tu móvil. Una de tus aplicaciones financieras te avisa de que has recibido ese ingreso que estabas esperando. ¡Estupendo! Por fin puedes entrar en esa tienda online y comprarte el artículo que hace tiempo deseabas. Pagas con Paypal.

Vas al supermercado en un coche de carsharing que activas y abonas con tu móvil. Haces la compra y pasas la tarjeta de crédito. Vuelves a casa y realizas un par de gestiones con el ordenador: entras en la cuenta de tu banco, metes tu contraseña, te descargas unos justificantes; compruebas que tu compañía de teléfonos te ha devuelto el recibo que te cobró dos veces por error. Tu hermano te manda un link a una página web inmobiliaria porque quiere tu opinión sobre un piso que le ha gustado como inversión. Luego te compras un videojuego por Steam y te pasas la tarde divirtiéndote.

Todas y cada una de estas acciones están recogidas en un concepto de nuevo cuño que influye en tu vida mucho más de lo que crees: la tecnología financiera o Fintech. Así que, ya ves, aunque no tuvieras ni idea, solo con vivir en el siglo XXI, ya eres «fintekky» hasta los huesos.

¿Qué es fintech?

El término fintech es un acrónimo que surge de fusionar la expresión financial technology, es decir, tecnología financiera. Engloba todos los usos que pueden darse a las nuevas tecnologías digitales para favorecer la actividad financiera. Posee, por tanto, un significado muy amplio: desde un sencillo pago con tarjeta de crédito hasta dejarte aconsejar por los sofisticados roboadvisors, todo es fintech.

Las innovaciones más importantes en el terreno de la fintech suelen ser propuestas por startups, por lo que es un campo dinámico y competitivo, muy vinculado a este modelo de empresa.

Tipos de fintech

Hay infinidad de empresas y productos fintech y, por tanto, hay muchas formas de clasificarlos y las fronteras son difusas. Sin embargo, para comprender la dimensión del concepto fintech y su influencia en la vida cotidiana, hemos propuesto una clasificación en torno a 5 grandes áreas.

Fintech de venta, pago y financiación

La facturación del ecommerce en España alcanzó los 40.000 millones de euros en 2018, un récord histórico destinado a ser superado más temprano que tarde, probablemente este mismo 2019. La compra por internet ya es parte de nuestras vidas y cientos de empresas desarrollan tecnologías para mejorar la experiencia de adquirir productos online.

Además, la innovación tecnológica permite la continua incorporación de nuevos medios de pago al mercado: tarjetas virtuales, plataformas de pago online, pago por móvil, transferencias instantáneas… Pero lo que ofrecen las fintech en esta área no se limita a la posibilidad comprar y pagar, sino también a la de financiar al momento.

El precedente es, por supuesto, las clásicas tarjetas de crédito. Hoy ya podemos recurrir a servicios de financiación online, cómodos y flexibles, como 3x 4x Oney. La expansión de las fintech en este campo parece no tener límites.

Fintech de gestión y asesoramiento

Durante la última década, las entidades financieras han dedicado un especial esfuerzo a la transformación digital. Fruto de ello son todas las posibilidades que la banca online permite a sus clientes. Desde consultar sus cuentas a realizar gestiones que antiguamente requerían soportar tediosas colas en una oficina. Las áreas para clientes en las páginas web y, sobre todo, las aplicaciones móviles, continúan revolucionando la relación entre bancos y usuarios.

Una revolución que implica también al sector de los seguros (insuretech) y al sector de la inversión financiera. En este último, además de facilitar las gestiones, empieza a incorporar el asesoramiento.

La última tendencia son los llamados roboadvisors, algoritmos que, según las características del cliente y la información provista por el Big Data, les aconsejan en sus inversiones.

Fintech de dinero electrónico

No podíamos olvidarnos del dinero electrónico, quizá el área más misteriosa y complicada de todas las que pertenecen a las fintech. A pesar de que el dinero electrónico está experimentando una implantación mucho más lenta de lo que se pensó en principio (precisamente porque su complejidad genera desconfianza en el inversor y el consumidor final se siente totalmente ajeno), los expertos no dudan de su potencial.

A medida que se perfeccionen las cadenas de datos, como blockchain, las divisas que sucedan al famoso Bitcoin acabarán por ser aceptadas y consolidadas. Todo un universo por explorar para el sector de las fintech.

Fintech de seguridad

La seguridad es el mayor quebradero de cabeza en el progreso de las fintech. Cada innovación representa un desafío. No es extraño que haya todo un sector dedicado a preservar datos y cuentas bancarias, identificar personas y diseñar estructuras de cifrado, como blockchain, para blindar el futuro de las finanzas.

Entre los retos más inmediatos se encuentra la llegada del 5G. Esta nueva red, que supondrá un intercambio de datos 100 veces más rápido que el actual, plantea una serie de incógnitas para la seguridad de los usuarios cuya resolución es una prioridad entre las empresas del sector.

Fintech de Big Data

La gestión de datos masivos conforma un área de las fintech que afecta a todas las demás. El Big Data aporta pistas sobre el comportamiento de los consumidores que permite ajustar la tecnología al uso real que se le va a dar.

Desde optimizar las inversiones públicas hasta ofrecer un asesoramiento más adecuado al estilo de vida de un cliente, el Big Data es la herramienta universal de las fintech… Y también una fuente de desafíos, pues el almacenamiento y uso de datos, con los continuos cambios del marco legislativo al respecto, obligan a las entidades a adaptarse una y otra vez.

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