Qué es el bitcoin. ¿Está hundido o en la cima?

A comienzos de 2019, el conocido bitcoin había perdido el 80% de su valor y los pronósticos resultaban bastante nefastos para el resto del año. Sin embargo, la evolución del bitcoin ha demostrado ser una auténtica montaña rusa.

 Pero antes de analizar cómo ha cambiado, empecemos por el principio.

¿Qué es el bitcoin?

El bitcoin es la moneda digital (término que no debe confundirse con el de moneda virtual) más utilizada del mercado a día de hoy.

No es la primera, pero sí la que mayor interés y penetración ha alcanzado en el mundo.

Fue creada en 2009 por un tal Shatoshi Nakamoto; este nombre es el pseudónimo de una persona o grupo de personas cuya identidad real nunca ha trascendido.

¿Cómo está evolucionado el bitcoin?

Tras meses en los que se hablaba del bitcoin como hundido, en junio de 2019 volvió a experimentar un sorprendente ascenso. Alcanzó un valor de 13.000 dólares. Algunos hablaban de burbuja, mientras otros se referían al bitcoin como valor refugio (es decir, una inversión tan segura como el oro).

Tras el verano de 2019, llegó de nuevo el desplome motivado por diferentes causas: regulaciones, el desmantelamiento de las primeras, la caída de ether que arrastró al bitcoin…

En el último trimestre, el descenso del bitcoin llegó a traspasar la barrera psicológica de los 7.000 dólares, para volver a recuperarlos poco tiempo después. Algunos expertos opinan que la criptomoneda encontrará su estabilidad en el entorno de los 6.500 $, pero, ¿alguien puede animarse a hacer pronósticos, a estas alturas?

Aún así, lo más llamativo es que el bitcoin continúa subiendo y bajando mientras mucha gente ni siquiera entiende qué es o cómo funciona. Sin embargo, entre los expertos existe el acuerdo de que las criptomonedas han llegado para quedarse, y que cuanto antes las comprendamos, más preparados estaremos para afrontar las finanzas del futuro.

Esto nos lleva al siguiente punto importante…

¿Cómo funciona el bitcoin?

El bitcoin funciona gracias a la novedosa tecnología blockchain o cadena de bloques.  Detallar qué es un blockchain nos llevaría un post completo, pero basta con entender que se trata de una forma de generar datos que no se pueden modificar ni duplicar.

Es decir, igual que un billete de 10 € contiene una serie de mecanismos de seguridad que impiden que sea fotocopiado, un bitcoin ha sido creado para evitar réplicas y alteraciones.

Además, toda la trayectoria de un bitcoin va incorporándose a la “cadena de bloques”, de tal manera que cada moneda viene acompañada de una especie de libro contable accesible para cualquier usuario.

¿Cómo se generan los bitcoines?

De la misma forma que la peseta tenía su Fábrica de Moneda y Timbre, el bitcoin tiene sus “miners” o “mineros”. El proceso de minado es tan complejo que merecería un post aparte, pero hay un principio básico: cuanta más potencia computacional invierta un minero, más posibilidades tiene de generar un bitcoin.

Tanto es así, que el mayor coste de minar bitcoines recae sobre la factura eléctrica, y es mucho. Se estima que sólo es rentable dedicar tus equipos a generar esta criptomoneda cuando el valor de cada bitcoin sobrepasa los 4.000 dólares.

Además, el sistema sólo permite minar un número predeterminado de unidades: actualmente, 12,55 bitcoines cada 10 minutos. Pero cada 4 años esa cantidad se reduce a la mitad, complicando progresivamente el minado.

Se calcula que en 2140 se alcanzará el tope permitido de bitcoines en circulación, 21 millones, y en ese momento la producción se detendrá. El pasado agosto se extrajo la unidad número 17.850.000, lo que significa que el 85% de todos los bitcoins posibles ya ha sido minado.

¿Por qué oscila tanto el valor del bitcoin?

El bitcoin posee dos características: es popular y es novedoso. Lo primero provoca una continua atracción de inversores no especializados, que esperan dar con la gallina de los huevos de oro. Estos salen corriendo en cuanto perciben el mínimo riego, lo que provoca dramáticas subidas y bajadas de valor.

Por otra parte, el que hablemos de una moneda tan novedosa y desconocida, casi aún en etapa experimental, hace que muchos gobiernos aún no hayan decidido a cómo deben legislarlo. Cada decisión política para regular las criptodivisas provoca una convulsión en su valor.

¿Cómo se ha regulado el bitcoin en los últimos años?

A partir de 2017, los organismos oficiales empezaron a preocuparse por todos los problemas que traía consigo la generalización, no solo del bitcoin, sino de todas las criptodivisas: desde la financiación de organizaciones criminales, al fraude, pasando por dejar la estabilidad de los mercados financieros en manos de una pequeña élite de expertos informáticos. Nuestra Comisión Nacional del Mercado de Valores advirtió en noviembre de 2017 de los riesgos que entrañaba la emisión de criptomonedas.

2018 vio cómo se iban promulgando leyes para regular las criptodivisas que frenaron en seco la meteórica revalorización del bitcoin. El resultado fue rotundo: la moneda digital más popular perdió el 80% de su valor mientras que el Ethereum perdía más del 90%.

En 2019 empezaron a salir a la luz las primeras estafas ejecutadas en bitcoins. En julio, una sentencia del Tribunal Supremo afirmaba por primera vez que el bitcoin no es dinero. Al menos, no estrictamente dinero. Recordemos sólo es dinero lo que las leyes determinan que es dinero: si algún día se firma una ley que convierta las pipas de girasol en dinero, entonces, las pipas de girasol serán dinero. De momento, el bitcoin, legalmente, no lo es, lo que no significa que no pueda utilizarse como medio de cambio. El oro tampoco es dinero y también se utiliza como medio de cambio.

Pero esta y otras decisiones judiciales, a nivel internacional, volvieron a poner el bitcoin en su lugar (si es que sabemos cuál es su lugar): de junio a octubre su valor cayó de 13.000 a 7000 dolares.

¿Qué nos dejará el bitcoin?

Si bien la evolución del bitcoin parece continuamente sujeta a la incertidumbre, la tecnología que lo ha hecho posible, el blockchain, disfruta de un futuro asegurado. Según los expertos, las criptomonedas se harán cada vez mejores, más seguras, más escalables y más capaces de adaptarse a las legislaciones.

Todos los expertos aguardan una moneda digital que responda a las necesidades de los inversores y a las regulaciones de los gobiernos. Cuál será, aún se desconoce. Pero parece innegable que, muy pronto, la moneda digital formará parte de nuestro día a día.

¿A ti qué te parece? ¿Te ves pagando en bitcoines?

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