Decálogo del consumidor inteligente: Comprar mejor y gastar menos

Consumidor inteligente

El llamado consumo inteligente es tendencia. Todos queremos poner nuestro granito de arena para hacer de nuestro consumo algo más sostenible para nuestro bolsillo y para el planeta.

El consumidor inteligente trata de establecer un equilibrio entre el coste para nuestro bolsillo, la sostenibilidad y el beneficio social de cada compra.

A través de este decálogo, vamos a profundizar en cómo puedes convertirte en un consumidor inteligente


Evitar comprar por comprar

Someter tus decisiones de compra a reflexión es el principal mandamiento del consumidor inteligente. ¿Lo haces por verdadera necesidad?

No hay nada de malo en desear algo que no es del todo útil. Pero si quieres ser un consumidor inteligente, deberás racionalizar mucho mejor tus compras.

Así, poco a poco serás capaz de adivinar por dónde empezar a recortar si vienen las vacas flacas y aprender a priorizar aquello que de verdad necesitamos.


Conoce tus finanzas

Un conocimiento básico en cultura financiera es muy importante para responder a uno de los requisitos del consumidor inteligente: saber identificar cuánto necesitas esa compra respecto a los recursos que dispones para hacerla realidad.

Anticipar gastos e ingresos te ayudará a encontrar el momento ideal para afrontar un gasto. Y también a fijar tus límites financieros. Si eres capaz de precisar cuántas horas de tu trabajo equivalen al precio de un bien o un servicio, tendrás un indicador claro de si vale realmente la pena.


Conócete a ti mismo

El consumo depende mucho del carácter. Las personas más impulsivas tienen más dificultades a la hora de evitar una compra irracional. No es fácil cambiar esto. Pero, aún así, es muy recomendable de que intentes adaptar tus decisiones de compra a tu perfil de consumidor.

De la misma manera que a la hora de invertir es necesario saber si eres conservador o arriesgado para aprender a dominar tus decisiones, a la hora de comprar ocurre lo mismo.

Por ejemplo, hay personas que, cuando están tristes, tienden a comprar impulsivamente; se sabe que no se debe hacer la compra con hambre o que si nos acercamos a las tiendas un día después de cobrar la nómina sufrimos más riesgo de gastar lo que no debemos.


Busca la opción gratuita

Una de las claves del consumo inteligente es la reutilización. Cada vez más consumidores son conscientes de que, cuando ya no necesitan un producto, en lugar de desecharlo, otra persona que vaya a darle una segunda vida.

También puedes practicar el modelo del “sharing” para poder utilizar sin tener que comprar directamente un artículo. Herramientas de bricolaje, menaje de cocina, incluso el coche o un espacio de tu vivienda. Piensa en compartir para ahorrar.

Este recurso a los favores y a los préstamos no sólo es mucho más económico para ti. También es más sostenible para el planeta.


Planea y anticípate

Cada vez que recomendamos trucos para conseguir productos más baratos, ya sean viajes, regalos de Navidad o planes de vacaciones, la  anticipación aparece en todas las listas. Quien planea a largo plazo acaba por ahorrar, en comparación a quien toma decisiones de compra en el último momento.

El motivo es evidente: anticiparse permite informarse, comparar y tener acceso  a muchas más opciones de compra. Además, comprometerte por adelantado a consumir un bien o servicio puede suponer una rebaja notable en el precio, como ocurre con los billetes de avión o de tren.

Pero además, todo ese tiempo del que dispones para tomar tu decisión también te servirá para analizar las consecuencias de la misma para el planeta y para la sociedad. Por lo que la anticipación no sólo es útil para tu bolsillo.


Presta atención a los gastos fijos

⇒ Cuando se trata del consumo de luz y climatización, hay muchas opciones para convertir tu vivienda en una casa sostenible: el aislamiento, los electrodomésticos, la decoración, la iluminación. También puedes considerar energías alternativas para tu hogar. Y no te olvides de estudiar los nuevos tramos de consumo en la factura eléctrica, que pueden variar notablemente el gasto.

⇒ En cuanto a la cesta de la compra, sigue los consejos para ahorrar haciendo la compra sin dejarte llevar. También puedes priorizar la compra de productos locales, de temporada y libres de plásticos. Además, hay algunos trucos para acostumbrarse a consumir los alimentos de forma inteligente.

⇒ Por último, el gasto en gasolina puede variar mucho dependiendo de dónde repostes. La gasolinas low cost ofrecen tanta calidad como las de marca, a un precio mucho más económico. Lo único que tienes que hacer para beneficiarte de ellas es tener localizados los puntos de suministro y organizarte para acudir a ellos.  En algunos, como Alcampo, tienes descuentos especiales si eres cliente.


Sírvete de la tecnología

Las nuevas tecnologías han servido para acelerar el consumo desmedido, pero también han traído cosas buenas, como la posibilidad de informarte y comparar para tomar mejores decisiones.

Existen apps que te ayudan a hacer la compra de forma más inteligente. Plataformas con las que mantener controladas tus finanzas. Portales para cazar chollos en internet. E incluso dispositivos hiperconectados con los que reducirás el gasto en el hogar.


Si un producto o servicio es muy barato, investiga el motivo

Dicen que lo barato sale caro. No siempre es verdad ni siempre es literal. A veces lo barato sale barato para todos. A veces le sale caro al consumidor. A veces al trabajador que lo produce. Y a veces le sale caro al planeta.

Por ejemplo, hay muchos artículos baratos a la venta en Internet que ofrecen poca calidad y que pueden acabar en pocos días como residuos electrónicos. Tú pierdes dinero y el planeta gana basura.


Conoce tus derechos como consumidor

A veces uno producto sale caro simplemente porque el consumidor no sabe defenderse de un abuso. Conocer tus derechos como consumidor te ayudará a resolver muchos conflictos, engaños y malas experiencias en los que saldrás ganando. Tómate la molestia de informarte de las leyes que te protegen al viajar, conectarte a internet, consumir alimentos, etc.


Ser sostenible siempre es un beneficio

Los productos más sostenibles pueden tener un precio algo más alto para tu bolsillo. Pero los productos que no son sostenibles tienen siempre un altísimo precio para la sociedad y el planeta. Nadie quiere ser cómplice de la desigualdad, del calentamiento global o de la contaminación por plásticos. Piensa que el precio que pagas no siempre es en dinero.

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