Casas sostenibles: Cómo puedes adaptar la tuya

Casas sostenibles

A pesar de ser un término que no aparece aún en la RAE, el concepto “ecosostenible” se utiliza cada vez con más frecuencia. Dicho de otra forma; ser ecológicamente sostenibles se está convirtiendo en una prioridad, también a la hora de comprar o en los hogares. Según datos de OCU, un 73% de los encuestados afirmó guiarse por criterios de sostenibilidad a la hora de consumir.

Si tú también te preguntas cómo puedes llevar a la práctica un consumo ecosostenible, en este post te proponemos empezar por lo que tienes más cerca: tu casa. ¿Cómo actuar para adaptar las viviendas y convertirlas en casas sostenibles?

Una casa sostenible empieza por su construcción

Hay muchos factores que condicionan un consumo más sostenible en casa. Pero ninguno tan determinante como éste: la propia casa.

⇒ Los edificios de viviendas más recientes se construyen siguiendo unas normas de sostenibilidad más estrictas que hace años. Materiales que aíslan mejor, orientaciones que optimizan el gasto, sistemas energéticos más ecológicos… La construcción sostenible reduce el consumo hasta en un 70% y revaloriza la vivienda en un 20%. Así que, si estás buscando casa para comprar, introducir este factor en tu criterio de decisión puede ser una buena idea.

⇒ En caso de ser propietario de un antiguo inmueble también hay opciones. Por ejemplo invertir en un buen aislamiento; colocar paneles solares u otros sistemas energéticos renovables; sustituir la fontanería para asegurar que no hay fugas y que se aprovecha el agua al máximo, etc.

⇒ En caso de que optes por el alquiler, fíjate en los equipamientos que el propietario pone a tu disposición. Por ejemplo, la caldera o la etiqueta de los electrodomésticos (de la que hablaremos más adelante).

Iluminación: si es natural, mejor. Y, si no, LED

En casi todos los apartados de este post podemos repetir un mantra:

⇒ En primer lugar, elige lo natural.

⇒ Si no puede ser natural, escoge el bajo consumo.

⇒ Si la opción de bajo consumo no existe, minimiza el uso.

La iluminación de tu hogar es un ejemplo perfecto para aplicar este mantra: aprovechar la iluminación natural, abriendo ventanas y cortinas y primando los colores claros en la decoración de tu casa, te ayudará a gastar menos energía.

En caso de que vivas en una zona con escasa incidencia de luz solar, opta por el bajo consumo. En el caso de la iluminación, la tecnología LED puede ahorrar hasta un 90% con respecto a la iluminación clásica incandescente.

Por otro lado, las bombillas de bajo consumo suponen también un notable ahorro respecto a las lámparas de incandescencia: un 80%. Sin embargo, una bombilla de bajo consumo ofrece menos horas de funcionamiento que una LED. Gastarás más en reemplazarlas y arrojarás más desechos al medio ambiente.

Por tanto, no lo dudes: una pequeña inversión para incorporar la iluminación LED a tu casa tendrá unos plazos de amortización cortísimos y muchas ventajas para la naturaleza.

Otros consumos eléctricos que también favorecen la sostenibilidad

El mismo consejo que hemos aplicado a la iluminación puede ser muy útil a la hora de adaptar el consumo eléctrico en una casa sostenible: lo primero, hacer de la naturaleza una aliada.

Por ejemplo, poner la lavadora a primera hora y tenderla nada más salir de casa, para aprovechar todas las horas de sol, te permitirá eludir la secadora y a veces incluso la plancha.

De hecho, planchar es una de las actividades menos ecológicas que se practican en un hogar. Podrías ahorrarle una buena carga al medio ambiente si sólo planchas lo que de verdad necesitas.

Por otro lado, los electrodomésticos han progresado mucho en cuanto al gasto de energía en los últimos años. Ya sabes que si quieres reducir tu huella de carbono, debes exigir siempre electrodomésticos con etiqueta A+++.

Pero no es lo único que puedes hacer. Cada vez hay más personas que optan por evitar la entrada de ciertos electrodomésticos en sus casas. Las lavanderías de autoservicio están proliferando y permitiendo ahorrar en eficiencia. Además, su uso reduce el vertido de residuos peligrosos al medio ambiente, cuando la vida útil de las lavadoras domésticas llega a su fin.

Hay otros electrodomésticos contaminantes, como los hervidores de agua, los hornos o las cocinas, que puedes sustituir por un microondas en muchas ocasiones. La velocidad del microondas trae consigo un menor gasto de energía. Úsalo siempre que la situación te lo permita.

La climatización sostenible no depende sólo del gasto de energía

Si quieres mantener la temperatura de nuestro hogar en unos márgenes agradables, hay que prestar atención a dos cosas: el aislamiento y la luz y el calor del sol. Controlando estos dos factores reducirás el gasto en calefacción o en aire acondicionado.

El aislamiento de los muros es fundamental, por ellos puede perderse el calor o el fresco. Hay soluciones para mejorar el aislamiento, como inyectar productos en la cámara de aire de los tabiques, colocar revestimientos en la fachada o paneles en el interior del muro.

También es muy recomendable invertir en ventanas nuevas, con rotura de puente térmico y acristalado doble o triple. Y, por supuesto, revisar el estado de nuestra caldera y radiadores: gran parte del calor se desperdicia por no purgar el circuito de calefacción.

Por otro lado, actualmente el mercado ofrece muchas opciones de calderas más eficientes y ecológicas, tanto comunitarias (las más sostenibles) como individuales.

Cuando no es posible realizar obras ni grandes inversiones, puedes poner en práctica algunos remedios caseros en tu casa sostenible. Sellar juntas, utilizar burletes para puertas y ventanas o jugar con los elementos de decoración: alfombras, cortinas, cuadros, papel de pared, plantas de interior, etc.

La jardinería también es un elemento útil: los árboles de hoja caduca plantados frente a la fachada sur aportan su sombra durante el verano, pero, al llegar el invierno, con la caída de la hoja, permitirán la entrada de los rayos del sol.

La domótica es una aliada de la sostenibilidad

Un hogar domotizado tiene entre sus objetivos el ahorro de energía. ¿Cómo lo hace posible? Mediante una conectividad que permite programarlo para conservar la temperatura o minimizar el gasto eléctrico.

La domótica incluye soluciones como termostatos temporizados, persianas que se abren y se cierran a distancia, contadores inteligentes o electrodomésticos que se funcionan en el momento de menor demanda de la red…

Se trata de sistemas idóneos no sólo para ahorrar, sino también para reducir el impacto sobre el medio ambiente.

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Ahorrar agua: un reto para preservar el futuro

Dicen los expertos que el agua potable va a convertirse en un bien escaso en las próximas décadas, así que toda la que podamos ahorrar siempre será bienvenida. Revisar la fontanería de casa y afrontar las tareas de mantenimiento necesarias, para evitar fugas, es un buen comienzo.

A partir de aquí, se recomienda colocar reductores de caudal en los grifos para reducir el flujo al estrictamente necesario. Existen iniciativas caseras, como introducir botellas de agua llenas en las cisternas de los inodoros, para rebajar en hasta dos libros el vertido de agua.

¿Qué otras costumbres puedes adoptar para ahorrar agua? Algunas las dicta el sentido común: mantener el grifo cerrado mientras nos enjabonamos o nos lavamos los dientes, ducharnos en lugar de bañarnos, cargar al completo el lavavajillas…

Otros hábitos aconsejables para un consumo más sostenible

Lo más importante para reducir la huella de carbono en el hogar es interiorizar ciertas rutinas que van más allá de comportamientos puntuales. En el día a día encontraremos una gran cantidad de oportunidades para evitar el despilfarro energético y ecológico.

Por supuesto, reducir el uso de plástico constituye una de las prioridades. Para lograrlo, conviene aplicar la norma de las tres erres: Reducir su uso, Reutilizar los envases para otros fines y Reciclar en el contenedor correcto, si se ha de tirar.

¿Y en cuanto a la alimentación? Sabemos que la industria alimentaria es responsable de una inmensa cantidad de emisiones de CO2 a la atmósfera. Desde nuestro pequeño rincón del mundo es posible poner un granito de arena para frenarlo: comprar productos de proximidad, en temporada, y evita el despilfarro con consejos como los que dimos en este post.

El truco para incorporar unas prácticas sostenibles es ser consciente de su importancia y repetirlas, diariamente, hasta hacerlas tuyas.

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