Gasolineras baratas: ¿Puede ser el carburante low cost y mantener su calidad?

Gasolineras baratas: calidad del carburante

Dice el dicho popular que lo barato sale caro. Pero desde que comenzaron a popularizarse los productos y servicios low cost, en prácticamente cualquier ámbito, el ahorro es un poco más fácil sin tener que renunciar en muchos casos a la calidad del producto.

Las gasolineras baratas “marca blanca” o gasolineras low cost, son uno de los casos que plantea más preguntas, dado que no es posible valorar a simple vista si la calidad de la gasolina es mejor, igual o peor que la de otras estaciones de servicio.

¿Es la gasolina de las estaciones “marca blanca” de buena calidad? ¿Merece la pena repostar en las gasolineras baratas y conseguir un ahorro extra? Te lo contamos:

¿Es diferente el carburante de las gasolineras baratas?

Lo primero que debes saber es que todos los carburantes que se comercializan en gasolineras españolas son, en esencia, iguales, y todos ellos cumplen con la Directiva Europea 2005/33/CE que regula su composición y calidad.

Casi todo el carburante que se consume en nuestro país es servido por un mismo proveedor: la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), sucesora de la antigua CAMPSA, en torno a un 90%. Por lo tanto es muy difícil que el carburante que entra en tu depósito no haya salido de un almacén de CLH. Y esto además quiere decir que ese carburante ha pasado los mismos controles de calidad que el que entra en el depósito de un vehículo al otro lado del país.

Los combustibles se auditan en origen, y CLH añade a todos un mismo aditivo de contrastada calidad: HQ-300 para gasóleos y HQ-400 para gasolinas.

Entonces, ¿cómo consiguen las gasolineras baratas bajar su precio?

Te preguntarás entonces, dónde se produce esa diferencia de precio que ha llegado en ocasiones a superar los 0,50 € el litro.  Si el producto es casi el mismo, ¿a qué vienen esas marcadas diferencias?

Sobreaditivos

Como te explicábamos, el producto servido por todos los surtidores de España es casi el mismo. Pero ese “casi” marca una mínima diferencia. Y es que la ley permite al operador añadir más aditivos a los carburantes en destino.

Aunque sólo es posible enriquecer mínimamente la composición, los grandes comercializadores incorporan fórmulas propias para prolongar la autonomía o reducir el riesgo de averías. En este sentido, es el consumidor quien debe decidir si vale la pena gastar más a cambio de estos beneficios, a veces no demasiado relevantes.

Servicio

El mayor peso en la disparidad de precios entre gasolineras baratas y gasolineras estándar, se encuentra en elementos ajenos al producto. Uno de ellos es el servicio.

Las estaciones low cost, reducen al mínimo el personal y con ello el precio de venta al público del carburante. Son puntos de venta en que la mayoría de los pasos del proceso de repostado se hacen de forma automática: el conductor detiene el vehículo, realiza el prepago con su tarjeta en un cajero, reposta y continúa su viaje. Esto reduce significativamente el coste

Ubicación

Otro de los factores que incide en el precio del carburante es la ubicación del punto de venta. Los más transitados,  son los que pueden permitirse el fijar unos precios más elevados. Por el contrario, las estaciones más económicas suelen encontrarse en lugares menos transitados como polígonos industriales o el extrarradio de las ciudades.

Una mención especial, por su bajo precio y comodidad, merecen las gasolineras situadas en los aparcamientos de grandes superficies y que pertenecen a los mismos hipermercados allí situados. Operadores como Alcampo, optan por renunciar a grandes márgenes en la venta de carburantes. ¿Por qué? Por una sencilla razón: utilizan la gasolina a buen precio como una ventaja adicional de fidelización para los clientes que acuden a comprar a sus establecimientos. Así todos salen ganando.

Pero ¿puede dañar la gasolina low cost a largo plazo mi motor?

En ningún caso.

Los carburantes como los que sirven en las mencionadas gasolineras de Alcampo son prácticamente iguales a los que se dispensan en los puntos de venta más caros de España, y han pasado los mismos controles de calidad.

Quizá contengan algún aditivo menos, pero el producto es, en esencia, indistinguible.

¿Y no tengo que tener miedo a un posible fraude?

Uno siempre puede tener mala suerte. Pero no es lo común.

El Ministerio de Industria obliga a todas las estaciones de servicio a pasar una Inspección Técnica Complementaria anual para evitar manipulaciones y detectar averías. En ella se verifica el estado de los precintos y la cantidad de combustible que dispensa el surtidor (no puede mostrar un margen de error superior al 0,5%, es decir, medio litro de cada 100).

En cualquier caso, para estar seguro de repostar un combustible de calidad y al mismo tiempo ahorrar en tus repostajes, lo más recomendable es acudir a proveedores de confianza low cost (como las gasolineras Alcampo), donde además tienes facilidades de pago especiales y un ahorro extra cuando pagas con la Tarjeta Alcampo. ¿Interesante, no?

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