Cómo viajar barato este verano en 3 pasos

Cómo viajar barato

Todos los años nos proponemos pasar unas vacaciones tranquilas en casa, para ahorrar. Pero luego dejamos junio atrás. Las primeras olas de calor arrecian. Nos van faltando energías en el trabajo. Y nos entra una irrefrenable necesidad de correr al aeropuerto a coger el primer avión que esté despegando, pero eso suele estar reñido con viajar barato.

Pero, tranquilidad: hay formas de viajar sin necesidad de empeñar un ojo de la cara. Aquí te damos varios consejos para viajar barato que se resumen en uno: estudia. No, no nos referimos a que vuelvas a matricularte en la universidad. Lo que te recomendamos es que examines con paciencia todas las posibilidades que te ofrece el mercado para encontrar el mejor viaje al mejor precio.


Estudia los países de destino

Viajar barato no depende sólo de lo lejos que esté tu destino. A veces importan mucho más las condiciones de vida del lugar en el que pasarás tu estancia.

⇒ En internet encontrarás calculadoras que comparan el coste de la vida de diferentes ciudades de todo el mundo; eso puede darte una idea precisa del dinero que te gastarás.

Por ejemplo, Beijing es un 18% más barato que Madrid; pero es que el coste de la vida en Colombo (Sri Lanka) te sale un 45% más económico que en la capital de España.

Estas diferencias en el coste de la vida son una pista para lo que te costarán los desplazamientos internos una vez estés en el país de destino. Quizá estés desechando algunos países porque sus capitales no te parecen atractivas, pero no estás teniendo en cuenta que, desde ellas, puedes llegar a verdaderos paraísos por muy poco dinero. Por ejemplo, se puede recorrer el norte de Honduras, un trayecto que incluye ruinas mayas, selva y costa, por menos de 50 €.

Otro factor que va a influir en los gastos es el geográfico. Sí, algo tan sencillo como que en el hemisferio sur, ahora mismo, es invierno.

Esto implica que una gran cantidad de destinos interiores de países muy apetecibles permanecen en temporada baja, por lo que son más baratos. Así que piensa que, a veces, puede valer la pena invertir un poco más en el billete de avión para llegar lejos, si una vez allí vamos a tener más por menos.

Por último, también debes estudiar el precio de la oferta cultural y turística. Por ejemplo, sabemos que Londres es una ciudad cara; pero también sabemos que un amante de los museos puede pasar unos cuantos días muy entretenido sin gastarse ni una libra en entradas. Además, el verano es época de ferias y festividades, y existe la posibilidad de que en ciertas fechas señaladas encuentres interesantes planes gratuitos.


Estudia el desplazamiento

Una segunda asignatura es la de la compra del billete. El consejo que más se repite, en este sentido, es el de la anticipación. Cuanto antes saques tus billetes, más probabilidades tendrás de encontrarlos a buen precio.

Pero hay más variables que influyen en el precio. Por ejemplo, escoger bien qué días de la semana y a qué horas volarás.

⇒ Los vuelos más caros suelen ser los viernes y los domingos, puesto que los viajeros suelen estar interesados en partir el mismo día en que se toman vacaciones y regresar el día antes de su reincorporación. Por el contrario, martes, miércoles y sábados son, estadísticamente, los días en que los vuelos son más rentables si quieres viajar barato.

Un ejercicio similar puede hacerse con las franjas horarias: los vuelos nocturnos y aquellos que te obligarán a darte un madrugón constituyen la opción más barata (al que algo quiere algo le cuesta).

El mejor día para comprar tu billete

Una cosa es la fecha en la que vas a volar y otra muy distinta cuándo compras tu billete. Porque esto también puede influir en el precio final.

Debes prestar especial atención los primeros días de la semana, pues las compañías aéreas lanzan sus ofertas los lunes y los martes, ofertas que pueden caducar rápidamente o bien agotarse.

Y, aunque no te lo creas, también importa la hora en que te plantas ante el ordenador para reservar tus vuelos; algunas compañías, por ejemplo, hacen recuento de los asientos que no se han vendido y bajan su precio entre las doce y la una de la mañana. Esto no es una constante, depende de la compañía y de los destinos, pero en Internet puede encontrar herramientas que te ayudan a encontrar el momento del día en que te será más barato reservar el vuelo a varios lugares diferentes.

Por último, tómate todo el tiempo necesario en buscar y comparar ofertas; échale paciencia y entra en tantas páginas web y comparadores como te sea posible. Portales como Skyscanner, Rumbo o Google Flights pueden serte de buen uso. Registrarte en las páginas de las compañías y apuntarte a sus newsletters también es un buen recurso para enterarte antes que nadie de sus ofertas.


Estudia el alojamiento

Por supuesto que un alojamiento nos saldrá más barato cuanto menos nos importe dónde vamos parar. Es decir, el bolsillo premia a esos que se adaptan a todo. Pero si no eres de esos, los siguientes párrafos te interesan.

Casi todo lo que se ha dicho de los vuelos puede aplicarse a la búsqueda de alojamiento: anticiparse, apuntarse a las newsletters de las cadenas hoteleras, comparar, evitar la temporada alta, buscar la fecha más adecuada para la estancia…

⇒ En cuanto a reservar, dormir la noche del domingo al lunes suele ser más barato que cualquier otra noche. Pero además, en la mayoría de los hoteles, cuantas más noches seguidas pases, más se irá abaratando el coste de cada una, por lo que debes evitar cambiarte de hotel a lo loco.

Por último, te damos una idea que puede resultar impopular pero funciona: evita el centro de las ciudades. A veces viajamos a países con un buen sistema de transporte público, lo que nos permite quedarnos en barrios alejados pagando mucho menos por el alojamiento. Piensa que, con lo que te vas a ahorrar, puedes incluso permitirte un taxi que te lleve al hotel a última hora. Si, total, cuando estás de vacaciones, el hotel es el último sitio en el que quieres pasar el día.