Cómo viajar barato respondiendo tres preguntas

Todos sabemos el esfuerzo que supone para las familias el poder permitirse unas vacaciones merecidas. Quizá tengas experiencia en apartar un poco de dinero al mes para destinar a este fin. Este año, sin embargo, con los picos de inflación, la cosa se está complicando. Cada vez cuesta más llegar a fin de mes y esto impone la necesidad de viajar barato. 

Hay formas de hacerlo sin tener que pasar apuros. Nuestros consejos parten de uno: prepara tu viaje. Examina con tiempo y paciencia todas las posibilidades que te ofrece el mercado para encontrar el mejor viaje al mejor precio. Para hacerlo, puedes responderte a las siguientes tres preguntas:


¿El país de destino permite un viaje barato?

El desembolso final de tu viaje no dependerá sólo de lo lejos que esté tu destino. A veces importan mucho más las condiciones de vida del lugar en el que pasarás tu estancia. Últimamente, esto está sujeto a cambios bruscos: la oscilación de las divisas, la fluctuación del costo de la vida, debido a la pandemia o a la crisis internacional… Es algo que debes comprobar. 

En internet encontrarás calculadoras que comparan el costo de la vida de diferentes ciudades de todo el mundo; eso puede darte una idea precisa del dinero que te gastarás. Por ejemplo, Beijing es un 9% más barato que Madrid; pero es que el coste de la vida en Colombo (Sri Lanka) te sale un 71% más económico que en la capital de España. 

Estas diferencias aportan pistas de lo que te costarán los desplazamientos internos una vez estés en el país de destino. Quizá estés desechando algunos países porque sus capitales no te parecen atractivas, pero no estás teniendo en cuenta que, desde ellas, puedes llegar a verdaderos paraísos por muy poco dinero.

Por ejemplo, se puede recorrer el norte de Honduras, un trayecto que incluye ruinas mayas, selva y costa,  por un precio muy económico.  

Otro factor que va a influir en los gastos es el geográfico. Sí, algo tan sencillo como que, en el hemisferio sur, ahora mismo, es invierno. Esto implica que una gran cantidad de destinos interiores de países muy apetecibles permanecen en temporada baja, por lo que son más baratos. Así que piensa que, a veces, puede valer la pena invertir un poco más en el billete de avión para llegar lejos, si una vez allí vamos a tener más por menos. 

Por último, también debes estudiar el precio de la oferta cultural y turística.  Por ejemplo, sabemos que Londres es una ciudad cara; pero también sabemos que un amante de los museos puede pasar unos cuantos días muy entretenido sin gastarse ni una libra en entradas. Además, el verano es época de ferias y festividades, y existe la posibilidad de que en ciertas fechas señaladas encuentres interesantes planes gratuitos.


¿Cuánto te costará el desplazamiento?

El segundo elemento al que tendrás que prestar atención para viajar barato es la compra del billete. El consejo que más se repite, en este sentido, es el de la anticipación. Cuanto antes saques tus billetes, más probabilidades tendrás de encontrarlos a buen precio. 

Pero hay más variables que influyen en el precio. Por ejemplo, escoger bien qué días de la semana y a qué horas volarás. Los vuelos más caros suelen ser los viernes y los domingos, puesto que los viajeros suelen estar interesados en partir el mismo día en que se toman vacaciones y regresar el día antes de su reincorporación. Por el contrario, martes, miércoles y sábados son, estadísticamente, los días en que los vuelos saldrán más económicos a lo largo de todo el año. Un ejercicio similar puede hacerse con las franjas horarias: los vuelos nocturnos y aquellos que te obligarán a darte un madrugón constituyen la opción más barata (al que algo quiere algo le cuesta).

Pero una cosa es la fecha en la que vas a volar y otra muy distinta es el momento en el que compras tu billete. Porque esto también puede influir en el precio final. Debes prestar especial atención los primeros días de la semana, pues las compañías aéreas lanzan sus ofertas los lunes y los martes,

ofertas que pueden caducar rápidamente o bien agotarse. Y, aunque no te lo creas, también importa la hora en que te plantas ante el ordenador para reservar tus vuelos; algunas compañías, por ejemplo, hacen recuento de los asientos que no se han vendido y bajan su precio entre las doce y la una de la mañana. Esto no es una constante, depende de la compañía y de los destinos, pero en Internet puede encontrar herramientas que te ayudan a encontrar el momento del día en que te será más barato reservar el vuelo a varios lugares diferentes. 

Por último, tómate todo el tiempo necesario en buscar y comparar ofertas; échale paciencia y entra en tantas páginas web y comparadores como te sea posible. Portales como Skyscanner, Rumbo o Google Flights pueden serte de buen uso. Registrarte en las páginas de las compañías y apuntarte a sus newsletters también es un buen recurso para enterarte antes que nadie de sus ofertas. 


¿Cuánto te costará alojarte?

En cuanto al alojamiento, el bolsillo premia a esos que se adaptan a todo. Incluso a los establecimientos de menos confianza, en todos los sentidos. Pero si no eres de esos, los siguientes párrafos te interesan.

Casi todo lo que se ha dicho de los vuelos puede aplicarse a la búsqueda de alojamiento: anticiparse, apuntarse a las newsletters de las cadenas hoteleras, comparar, evitar la temporada alta, buscar la fecha más adecuada para la estancia y para reservar… 

En este caso, dormir la noche del domingo al lunes suele ser más barato que cualquier otra noche. Pero además, en la mayoría de los hoteles, cuantas más noches seguidas pases, más se irá abaratando el coste de cada una, por lo que debes evitar cambiarte de hotel a lo loco. 

Es importante leer la letra pequeña. La oferta que te está tentando puede ocultar muchos sobrecostes con los que no contabas: parking, Wi-Fi, tasa turística, tarifa por dejar el equipaje en consigna o  por utilizar tarjeta de crédito o incluso cuota por limpieza. 

Por último, te damos una idea que puede resultar impopular pero funciona: evita el centro de las ciudades. A veces viajamos a países con un buen sistema de transporte público, lo que nos permite quedarnos en barrios alejados pagando mucho menos por el alojamiento.  Piensa que, con lo que te vas a ahorrar, puedes incluso permitirte un taxi que te lleve al hotel a última hora. Si, total, cuando estás de vacaciones, el hotel es el último sitio en el que quieres pasar el día. 

Este verano, quizá te cueste un poco más. Pero merece la pena hacer un esfuerzo y tomarte esas vacaciones que tanto mereces, que, para trabajar, ya hay días en el año. 

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