Cómo dar una buena educación financiera a tus hijos

Educación financiera

Ningún niño piensa que las manzanas crecen en la frutería. ¿Por qué hay tantos que creen que el dinero sencillamente se saca del banco? Si no enseñamos a los pequeños que el dinero es fruto del trabajo, que hay que usarlo con responsabilidad y sacarle rendimiento, no entenderán su verdadero valor.

Echa un vistazo a cuatro consejos para empezar a darles una educación financiera a tus hijos.

Habla con ellos de dinero

Hay muchas situaciones adecuadas para sacar el tema: cuando te vayas a trabajar, explícales que hay personas que necesitan tu trabajo y que, a cambio de realizarlo, te dan un pago con el que luego compras comida, juguetes, ropa…

Si te acompañan a sacar efectivo al cajero, diles que para guardar allí esos billetes has tenido que esforzarte muchas horas y, por supuesto, que no es ilimitado: cada vez que tomas un billete debes volver a trabajar para sustituirlo por otro.

Enseña con modelos

Si quieres que tus hijos aprendan a administrar, guardar y valorar su dinero, asignarles una paga periódica puede ser una buena idea. Dales una cantidad fija para sus gastos de chuches, comics o descargas de videojuegos y anímales a que ahorren una parte para algo que les haga verdadera ilusión (proponles un plan). Eso sí: este aprendizaje exige cierta rigidez por tu parte, porque de nada les va a servir si, una vez agotada su asignación, corren a pedirte más y te encuentran con el monedero abierto.

Además, puedes ofrecer un dinero extra a cambio de trabajos sencillos como lavar el coche, cuidar de su primo pequeño, etc (ojo: no es correcto darles un premio por una tarea que sea su propia responsabilidad, como recoger sus juguetes). Cuando tengan edad para entenderlo, ábreles su primera cuenta en el banco y motívales para que vayan haciendo pequeños ingresos, enseñándoles la evolución de la cuenta.

Da ejemplo

Si tus hijos observan cómo apagas las luces de la casa, consumes de forma inteligente, buscando los mejores productos al mejor precio, inviertes tu dinero o haces pequeñas renuncias en favor del ahorro, les será mucho más fácil entenderlo.

Pero no olvides mostrar la recompensa que conlleva este esfuerzo. Por ejemplo, si os vais de vacaciones, puedes decirles: «Este viaje lo hemos pagado gracias a que hemos vendido el segundo coche, que no nos hacía falta».

Involúcralos en los objetivos y finanzas familiares

Es una forma de dotarles de autoestima y de que se familiaricen con asuntos complejos de la vida adulta. No hay por qué ocultar a tus hijos que vais a apretaros un poco el cinturón durante un año para terminar de pagar la casa o preguntarles su opinión sobre instalar placas solares ahorrar energía.

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