Cómo reciclar por colores: La Guía definitiva para aclarar todas tus dudas

Cómo reciclar por colores

Reciclar no es un capricho. En un mundo en el que vierten 8 millones de residuos plásticos al mar cada año, reducir el volumen de basura que se arroja a la naturaleza es un motivo de peso para practicar el reciclaje. Pero sus beneficios llegan aún más lejos: el reciclaje es una herramienta válida para combatir numerosos problemas medioambientales y relacionados con el desarrollo.

¿Por qué reciclar?

Si lo comparamos con la fabricación de los productos nuevos que estamos reemplazando, el reciclaje supone un importante ahorro de energía y de agua. Fabricar una lata con bobina de aluminio reciclada consume un 95% menos de energía que hacerlo con aluminio no reciclado. La producción de papel reciclado implica un ahorro de agua del 86%, en relación al papel nuevo. Desde que se pusieron en marcha en España los procesos de reciclado, Ecoembes calcula que se han ahorrado 428 millones de metros cúbicos de agua y 33,6 millones de Megavatios/hora de energía.

Si lo comparamos con la fabricación de los productos nuevos que estamos reemplazando, el reciclaje supone un importante ahorro de energía y de agua. Fabricar una lata con bobina de aluminio reciclada consume un 95% menos de energía que hacerlo con aluminio no reciclado. La producción de papel reciclado implica un ahorro de agua del 86%, en relación al papel nuevo. Desde que se pusieron en marcha en España los procesos de reciclado, Ecoembes calcula que se han ahorrado 428 millones de metros cúbicos de agua y 33,6 millones de Megavatios/hora de energía.

Separar los residuos por colores ¿Qué va en cada sitio?

No sólo es importante separar los residuos en casa y depositarlos en el contenedor correcto, sino también prestar atención a los detalles:

Contenedor verde
Vidrio, sí; cristal, no

¿Qué debo tirar en él? Botellas de vidrio. Frascos de vidrio de alimentos y conservas. Recipientes de vidrio de perfumes o cosméticos.

¿Qué NO debo tirar en él? Las tapas de metal de los frascos; es muy sencillo quitarlas y depositarlas en el contenedor amarillo.

Tampoco debes dejar aquí vajilla rota (ni tazas, ni platos, ni vasos, ni copas) o cristales procedentes de ventanas o espejos. El motivo es que la vajilla, o es de cerámica, o es de cristal. Su temperatura de fusión es diferente a la del vidrio simple, lo que provoca que muchos restos de cristal no puedan ser recuperados en los mismos procesos que los restos de vidrio. Además, por ley, los envases destinados a contener alimentos mucho tiempo no pueden ser fabricados con cristal; si mezclásemos ambos materiales en el mismo reciclaje, las trazas de óxido de plomo podrían acabar formando parte de envases de vidrio destinados a conservar alimento.

Contenedor amarillo
Envases ligeros

¿Qué debo tirar en él? Todo tipo de envases de plástico: yogures, botellas de leche, bolsas, botes de champú, tubos de dentífrico. Todo tipo de envases de metal: latas de conserva, latas de refresco, botes de espray. Papel de aluminio. Tetrabriks. Bandejas y envases de corcho blanco o aluminio. Envoltorios y bolsas de plástico. Acuérdate de depositar aquí las tapas metálicas de los frascos de vidrio.

¿Qué NO debo tirar en él? Cualquiera de los elementos anteriores, en el caso de que sigan llenos: recuerda que el contenido del envase de yogur no se puede reciclar.

Algunos elementos pueden confundirte: por ejemplo, los juguetes de plástico no siguen el mismo proceso que los envases, debes tirarlos al contenedor gris. Lo mismo ocurre con las cintas de vídeo, los DVD o CD’s. Piensa que en su interior hay compuestos metálicos que necesitan de un tratamiento específico. Por supuesto, tampoco los pañales usados deben tirarse aquí.

Contenedor Marrón
Restos orgánicos

 ¿Qué debo tirar en él? Lleva poco tiempo en las calles de nuestras ciudades, pero es fundamental para la generación de compost. Por tanto debes depositar en él restos de comida, cáscaras de frutos secos, pieles de frutas, raspas de pescado, posos de café, bolsas de infusiones. También pequeños restos de jardinería (hojas, ramitas, etc). Tapones de corcho natural y serrín. Todos aquellos papeles y cartones que, por estar manchados de grasa o comida, no has podido arrojar al contenedor azul.

¿Qué NO debo tirar en él? Sobre todo, hay que evitar verter el polvo de barrer, las cenizas de las chimeneas, las colillas o las cenizas de tabaco. Tampoco es el lugar adecuado para la ropa o calzado, ni para los textiles sanitarios usados, como los pañales, compresas, bastoncillos de los oídos, tiritas, gasas, algodón, vendas, etc.

Contenedor gris
Otros residuos

¿Qué debo tirar en él? Al contenedor gris se arrojan todos los residuos que no pueden reciclarse ni utilizarse para hacer compost. Son, por tanto, los que acabarán amontonados en un vertedero, por tanto, cuantos menos sean, mejor. Deposita en él restos de textiles sanitarios (pañales, compresas, etc). Cristal (vajilla, ventanas, espejos). Residuos de plástico que no sean envases (juguetes rotos).

¿Qué NO debo tirar en él? No utilices el contenedor gris para deshacerte de todo aquello que deberías llevar a un punto limpio o a un contenedor específico. Los tubos fluorescentes, las pilas, aceite de cocina, los CD’s y las cintas de vídeo, el textil y el calzado o los medicamentos caducados disponen de sus propios contenedores en puntos concretos de tu ciudad y en puntos limpios. Los electrodomésticos y los dispositivos electrónicos deben ser transportados también a puntos limpios. Ten en cuenta que pueden multarte por tirar este tipo de residuos en cualquier sitio. Además, en algunos municipios también existe el contenedor rojo, reservado a residuos peligrosos, como insecticidas, baterías, desechos sanitarios, etc.

Contenedor Azul
Papel y cartón, siempre y cuando estén limpios

 ¿Qué debo tirar en él? Papel y cartón, tanto en envases como impreso. Recuerda que, cuanto menos arrugado y deteriorado lo deposites, más fácil será reciclarlo y más vidas tendrá.

¿Qué NO debo tirar en él? El papel de aluminio, los tetrabriks, las servilletas y pañuelos usados… Todo aquel papel o cartón que esté demasiado sucio de grasa o restos orgánicos. Pañales o toallitas, que tampoco son papel.

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