Salario bruto y salario neto: ¿Cuál es la diferencia?

Salario bruto y neto

Diferenciar el salario bruto del salario neto es una de las dudas más comunes para los trabajadores. Muchos empleados siguen cayendo en la confusión cuando reciben su primera nómina y ven que el salario que han negociado con la empresa no les cuadra.

En este post queremos enseñarte a comprender tu nómina, punto por punto, para que sepas exactamente lo que cobras y en qué se te va lo que dejas de cobrar. Son detalles que debes tener muy en cuenta la próxima vez que te tienten con una oferta en otro trabajo, o que renegocies tus condiciones en tu actual empleo.


¿Qué es el salario bruto y qué es el salario neto?

En pocas palabras, el salario bruto (o salario líquido) es la cuantía total que la empresa se va a gastar en ti. Pero esto no quiere decir que toda esa cantidad vaya a llegar a tus manos. A esa cuantía total, se le aplican retenciones destinadas a diversos fines.

Por tanto, el salario neto es la cantidad exacta que percibirás. La que entrará en tu cuenta bancaria a finales de cada mes.

Explicado así, parece muy sencillo. Pero todo se complica si tomas una de tus nóminas y empiezas a analizar números y conceptos.

Por tanto, para abundar en la diferencia entre bruto y neto, no está de más pararnos a explicar los elementos que componen una nómina.


Interpretar la nómina

En una nómina encontrarás conceptos que quizá no comprendas bien. A veces, a cualquier empleado se le hace difícil seguir el rastro a todas esas cantidades hasta el salario que había acordado con la empresa.

Partamos del hecho de que, si no se explica lo contrario, las empresas siempre negocian los salarios en bruto y anuales. Y esto es algo muy importante para anticipar cuánto dinero va a llegar a tu cuenta corriente y de qué forma.

A partir de aquí, las cantidades que figuran en una nómina se dividen en dos conjuntos:

1.Devengos: es decir, lo que la empresa te va a pagar, antes de aplicar las retenciones.

2.Deducciones: lo que se te va a restar de esa cantidad inicial, para múltiples fines (lo veremos más adelante).

Los devengos: así se define tu salario bruto en la nómina

El número de pagas

Cuando acuerdas con una empresa cobrar un determinado salario anual, estás fijando las condiciones que posteriormente irán reflejadas en tu nómina. Y estas condiciones dependen de muchas variables.

La primera de ella es el número de pagas que vas a cobrar. Todos los trabajadores tienen derecho a dos pagas al año (en Navidad y en el mes que fije su convenio), por lo más habitual es que las empresas ofrezcan 14 pagas al año: las doce mensualidades, más dos pagas extra.

Pero también puede ser que ofrezcan tres pagas extra, o que alguna de ellas esté prorrateada. Es decir, que la paga se divida entre las 12 mensualidades y se ingrese el resultado con cada una de ellas.

De esta forma, dos personas que cobren 25.000 euros brutos al año no tienen por qué recibir la misma nómina. Uno puede dividir esos 25.000 euros en 15 cobros distintos, mientras el otro lo divide sólo entre 13 porque le han prorrateado una de las dos pagas extra a la que tiene derecho.

Conceptos en que se puede desglosar el salario mensual

A partir de aquí entramos en una parte más “creativa”, en la que la empresa divide tu salario bruto mensual en diferentes conceptos. Esto se hace según lo que más la beneficie a nivel fiscal, habitualmente. Se trata de un criterio muy variable, y por eso las nóminas de cada empresa son tan distintas.

De esta manera, el salario mensual bruto puede aparecer en tu nómina dividido en:

⇒ El salario base: es el salario mínimo que indica el convenio colectivo de tu grupo profesional para tu categoría y grupo profesional, o también puede ser la cantidad acordada en tu contrato (cuando entraste a trabajar en la empresa, antes de cualquier renegociación o aumento). Representa la cantidad principal de tu sueldo.

⇒ Complementos salariales: plus de antigüedad, peligrosidad, nocturnidad, a cuenta del convenio, etc.

⇒ Primas de productividad.

⇒ Horas extras.

⇒ Cobros en especie: parking, coche de empresa, tickets de restaurante, etc.

⇒ Percepciones no salariales: Se trata de bienes o servicios que la empresa te entrega, pero que son parte de tu salario y, por tanto, no tributan como tal.

⇒ Suplidos: bienes o servicios que la empresa te entrega para que puedas realizar tu trabajo, como un plus de trasporte, gastos de viaje, dietas, etc.

Prestaciones e indemnizaciones de la Seguridad Social por incapacidad o temporal.

⇒ Indemnizaciones por diferentes motivos: traslados, suspensiones o despidos.


Las deducciones: la parte de la nómina que no se ingresa en tu cuenta

Una vez que tienes tu salario bruto, viene la parte más triste: restar las deducciones. Éstas se refieren fundamentalmente a dos elementos: las cantidades que se lleva la Seguridad Social y el adelanto del pago del IRPF.

Pagos a la Seguridad Social

Estas cantidades que tu empleador le transferirá a la Seguridad Social, en lugar de a tu cuenta, sirven para cubrir posibles bajas por incapacidad, seguros de desempleo, tu futura pensión, formación…

El importe suele rondar 6%-7% del salario bruto, aunque varía, según el sector y convenio. Por tanto, si tu salario bruto anual es de 25.000 euros, has de saber que, de ellos, 1.750 se irían a las arcas de la Seguridad Social.

Por cierto, que esa cantidad no es la única que percibiría la Seguridad Social por tu trabajo. Tu empresa está obligada pagar entre el 30% y el 40% de tu salario bruto anual (unos 8.000 €, en el caso anterior).

Adelantos al IRPF

 Al salario bruto también se le practica una retención que equivale a un adelanto del impuesto de la renta (IRPF). En este caso, la empresa desempeña el papel de intermediario, reteniendo el dinero del trabajador y entregándoselo a la administración.

El porcentaje que se retiene depende del importe del salario, los famosos “tramos”.  Pero también de otras variables, como las circunstancias familiares, número de hijos, discapacidad, etc.

Cuando llegue la campaña de la Declaración de la Renta, en junio, se cotejará si lo que el contribuyente ha adelantado ha sido más o menos dinero que el que le toca pagar a Hacienda. Y por eso algunas declaraciones salen a pagar y otras a devolver.


Salario neto: lo que tu empresa transfiere a tu cuenta bancaria

Finalmente, tras todas estas operaciones, quedará una cantidad concreta: la que tu empresa transfiere a tu cuenta. Y ni siquiera esta cantidad es la definitiva, pues, como explicamos más arriba, puede recortarse o incrementarse, dependiendo de si tu declaración de la renta sale a devolver o a pagar.

Por tanto, aunque la distinción entre el salario bruto y el neto parece muy sencilla, no lo es tanto. Así que, cuando tengas que negociar un contrato laboral, hazlo siempre en bruto y en cantidades anuales. Pero, además, réstale el porcentaje aproximado que se llevará la Seguridad Social, asegúrate de cuál va a ser el tramo de la retención del IRPF correspondiente a ese salario y no olvides preguntar por el número de mensualidades.

Y, por supuesto, conserva siempre todas tus nóminas y tu contrato. Te serán muy útiles en caso de tener que aclarar asuntos con Hacienda, pedir créditos, y un sinfín de operaciones.

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