Consejos para teletrabajar con niños en casa

teletrabajar con niños

La actual situación sanitaria ha puesto a prueba muchos de nuestros hábitos de vida. El teletrabajo o los modelos de trabajo flexible son solo algunos de estos ejemplos.

Del teletrabajo, se han hecho muchas valoraciones en los últimos meses. Entre las positivas, que el teletrabajador no baja su productividad. Entre las negativas: que teletrabajar no implica conciliar.

Según algunas fuentes, el 41% de las personas que teletrabajaron en compañía de sus hijos durante el confinamiento, experimentaron ansiedad y problemas para concentrarse. Una situación que aún se mantiene en muchos casos y puede prolongarse en el futuro.

Para que esta situación sea lo más fácil posible para todos, te recordamos algunos consejos para compaginar el cuidado y educación de los niños, con el teletrabajo en casa.


Tómatelo con naturalidad y transmite naturalidad

Piensa que no eres la única persona trabajadora que está viviendo esta situación. Estas circunstancias generan empatía en quienes mantienen relaciones profesionales contigo.

Por tanto, si se te cuela un niño en una videollamada, no tienes que intentar ocultarlo o correr a expulsarlo de la vista de tus interlocutores. Simplemente, tómatelo con naturalidad. Deja que se muestre en pantalla, tómalo en brazos, preséntaselo a tus compañeros, y sigue hablando. Lo más seguro es que se aburra y se vaya.

De la misma manera, si el cuidado no te permite cumplir un plazo o te indispone para cualquier tarea, explícalo con sinceridad. La mayor parte de la gente comprenderá tu problema.


Organiza tus horarios, pero sé flexible

Aunque estando en casa es más complicado, es cierto que los niños acaban replicando unas rutinas. Tienen una hora aproximada de levantarse, de comer, de acostarse. Tú eres quien mejor los conoce, así que puedes establecer tu horario de trabajo en función de sus costumbres, en caso de que sea posible.

Si no, puedes hacer coincidir los tiempos de más productividad con aquellos en los que los niños están descansando, y dejar aquellas tareas que requieren menos concentración para cuando vayan a necesitar más de tu atención.


Limita tu espacio de trabajo

Puede que a un niño tengas que explicarle muchas cosas, pero un menor entenderá muy bien que debe respetar tu zona de trabajo (ya sea un despacho o una esquina en la mesa del comedor) porque algo muy importante se desarrolla en ella. Pero para que lo haga, debes dejarle muy claro cuáles son los límites que la demarcan.

Si además puedes dedicar otra zona al juego y otra a su aprendizaje (donde haga los deberes y se conecte a las videoconferencias con el cole), te facilitará mucho las cosas.


Habla con ellos

Cuando un menor entiende qué sucede y asimila que la situación que se está atravesando es inusual y complicada, responde de forma mucho más madura.

Explicarle esto es posible. Tan sólo hay que tomarse el tiempo necesario para contárselo despacio, deteniéndote en los conceptos más complicados y buscando ejemplos sencillos (Ej: Si mamá no trabaja, no puede comprar comida…).


Actividad física, sueño y alimentación

Cuando el niño está inquieto, tiene sueño o no ha comido bien, demanda más atención. Es importante que, cuando no estés teletrabajando, dediques el tiempo necesario a que los pequeños de la casa lleven unas rutinas saludables.

Asegúrate de que hacen ejercicio físico, para reducir su ansiedad. Acostúmbrales a irse pronto a la cama para que duerman lo suficiente, prohibiendo las pantallas a partir de una hora concreta. Y que no les falta la buena alimentación. Así serán capaces de concentrarse mejor en sus juegos y sus deberes, y te darán más tiempo para producir.


Organiza turnos con tu pareja

Si sois dos los que os ocupáis de los niños, organizad turnos de cuidado y de productividad. Podéis poner en común la agenda cada noche y ver qué momentos del día siguiente van a estar más comprometidos.

Cuando te toque trabajar a ti, no admitas ni una interrupción. Y tampoco interrumpas a tu pareja cuando esté trabajando. De esta forma, se conseguirá una desconexión muy beneficiosa entre el tiempo de cuidado y el de trabajo.


Aprende a convivir con la situación

Si el remordimiento te atenaza por no poder dedicar a tus hijos el tiempo que, sin duda, se merecen, supéralo.

Si te ves en la obligación de recurrir a la televisión o a la tablet durante algún momento del día para que te dejen trabajar con tranquilidad, no te sientas mal: ¿Acaso tú no veías Barrio Sésamo todos los días?

En esta situación excepcional, todos podemos ser un poco más flexibles. Ya llegarán mejores momentos para guardar las normas más estrictamente.


Escucha a tus hijos y entiende sus reacciones

Hay que darse cuenta de que los niños también pueden estar asustados o confundidos por los acontecimientos. Así que, aunque estés trabajando, no deben interpretar que les ignoras sin motivos. Intenta hablar con ellos todo lo que puedas y aprovecha para que se sientan arropados y queridos.

Si se multiplican las rabietas y los berrinches, es normal. Simplemente, se sienten solos, aburridos o asustados. Los niños más pequeños carecen de todas las herramientas para expresarse que tú tienes. No debes culparles ni reñirles por ello.


No pierdas los papeles

Recuerda que, si ellos te ven bien, estarán mejor. Pero si ven que tu paciencia salta en mil pedazos, es probable que la suya también lo haga.

Si te distraen injustificablemente, o se portan mal, antes de pegarles un grito, sal de la habitación y respira profundamente.

Nunca impongas castigos en el momento de mayor enfado.  Háblales con calma y diles que lo están haciendo mal y que quizá haya que pensar un castigo para más adelante

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