6 consejos para comprar un electrodoméstico y ahorrar a largo plazo

Ahorrar en la compra de un electrodoméstico

Comprar un electrodoméstico siempre supone un gasto extra para el bolsillo. Pero ante todo, debes plantearte esta compra como una inversión. Saber elegir bien, informarte, comparar, o revisar aspectos como la eficiencia energética, puede ayudarte a ahorrar mucho a corto y largo plazo.

Si no tienes un fondo de emergencia, una compra tan cara como la de un electrodoméstico te puede trastocar los planes de ahorro. Por eso compartimos contigo algunos consejos para que ese gasto no sea tan doloroso.


Pregúntate qué le pides a un electrodoméstico y ahorrarás

Renovar un electrodoméstico siempre es la oportunidad de hacer balance del servicio que te ha prestado. ¿Cuánto lo has utilizado? ¿Le has sacado partido? ¿Qué funciones te hubiera gustado que tuviera?

Si, por ejemplo, no has utilizado un horno más que un puñado de veces en varios años, ¿por qué renovarlo? Quizá sea mejor invertir el dinero en un buen microondas con función de grill. ¿Cuántas coladas tenías que hacer al día? Si son muchas, ¿no sería mejor comprar una lavadora de mayor capacidad?

Este es el momento de hacerte todas esas preguntas, antes de comprometerte con un producto llamado a durar al menos 5 años. Y es que, todo lo que sea gastar dinero en un aparato que no vas a utilizar, es despilfarrar. Y aquí estamos para ahorrar.


Documéntate antes de comprar un electrodoméstico

Como siempre te decimos, en lo que a consumo inteligente se refiere, la anticipación y la planificación siempre cuentan a tu favor. Es verdad que no puedes estar muchos días sin un electrodoméstico esencial, como un frigorífico. Pero en casos menos urgentes, te aconsejamos que te tomes todo el tiempo necesario para estudiar la próxima compra.

Estudia bien las marcas y consulta las opiniones y reseñas de otros usuarios en Internet. Investiga sus catálogos online o comparadores para hallar el modelo adecuado para ti. Las prestaciones de cada modelo importan y determinan si la compra es buena o no. Internet está lleno de foros y vídeos tutoriales donde te explican qué prestaciones debes examinar en cada producto.

Una vez que hayas decido marca y producto, compara los precios en cada punto de venta. Y revisa si existe algún plan renove vigente, o cualquier ayuda que alguna administración pública pueda brindarte (tu ayuntamiento, tu comunidad, etc). Por ejemplo, es habitual que haya programas de renovación de calderas, por otras más eficientes y ecológicas, en las que te financien o te bonifiquen parte de la compra.


Estudia la etiqueta energética

¿Sabes que un electrodoméstico con una eficiencia energética superior, puede ahorrarte hasta 100€ al año respecto a uno de categoría inferior? Imagina si este ahorro lo aplicas no solo a uno, si no a todos los electrodomésticos de tu casa. Tus facturas se reducirán considerablemente.

Por ello, debes consultar la etiqueta energética, que te informa del consumo de energía por cada ciclo y de la eficiencia del aparato, además de su sostenibilidad.

Lo cierto es que un electrodoméstico es un producto que va a pasar contigo muchos años, conectado a tu red eléctrica. Por ello, es importante saber cuál será su consumo y lo tengas en cuenta a la hora de decidir si estás dispuesto a pagar un poco más por un electrodoméstico de eficiencia superior.

Con el nuevo etiquetado (en vigor desde el 1 de marzo de 2021), la mejor etiqueta es la A, pero hasta la fecha no hay electrodomésticos que cumplan los estándares que exige, por lo que tu objetivo debe ser un electrodoméstico B. Estos electrodomésticos te ayudarían a ahorrar en la factura de la luz, suponiendo un ahorro a largo plazo. Además, por supuesto, son más ecológicos.

Los electrodomésticos menos eficientes son los etiquetados con la F o la G, que, sin embargo, suelen tener el precio más barato.

De todas formas, siendo importante la etiqueta de un electrodoméstico, prevalece el uso que le vayas a dar. Es decir, si una lavadora B es demasiado grande para ti,  y acabas poniéndola siempre a media carga, no resultará eficiente. En ese caso, ahorrarías llevándote una de menor tamaño, a pesar de que estuviera etiquetada como D o E.


No compres inmediatamente: confirma lo que el vendedor te dice

Cuando acudes al punto de venta para comprar un electrodoméstico, lo más habitual es que un vendedor te asesore. Pero debes ser crítico también con esta información y valorarla de acuerdo a tus necesidades personales.

Ante esto, lo mejor es no ejecutar la compra inmediatamente, en la primera visita. Si la información que te da el vendedor te sorprende y te aporta puntos de vista que desconocías, puede ser muy positivo. Pero te sugerimos que contrastes esta información y lo estudies por tu cuenta. Seguro que te ayuda a tomar una mejor decisión.


Confía en las segundas marcas y marcas blancas

Uno de los consejos que quizá te den estos vendedores es que apuestes por la marca blanca del establecimiento donde estás comprando. Y esto no tiene por qué ser una mala idea.

Muchas veces, las marcas blancas o las segundas marcas de fabricantes conocidos, presentan las mismas prestaciones y mayor fiabilidad que modelos más premium. Y a un precio mucho más competitivo.

Ojo, cuando decimos “muchas veces”, no quiere decir que sea siempre. Con este tip queremos decirte es que evites dejarte deslumbrar por una marca concreta, sino por argumentos racionales, como la fiabilidad, las prestaciones, el precio…


No pierdas de vista la garantía y plantéate una extensión

Existe la percepción de que los electrodomésticos duran mucho menos que antes. Incluso esto alimenta la leyenda de la obsolescencia programada, que nadie ha sido capaz de refutar ni de demostrar.

Lo que sí es verdad es que los consumidores actuales optan por sustituir sus aparatos antes que por repararlos en mayor proporción que los consumidores de otras generaciones. Y que, al haber descendido el coste de los electrodomésticos, algunas de sus piezas son de menor calidad. ¿Qué hacer?

Ante todo, aprovechar bien las garantías. Recuerda que la garantía legal de todo producto es de dos años. En ese período, si se estropea, le fabricante debe comprometerse a reparar o sustituir gratis.

Sin embargo, en muchos casos es recomendable aceptar la extensión de garantía que ofrecen algunos fabricantes o la propia entidad que esta financiando tu compra, como sucede en el caso de Oney para los pagos con tarjeta Alcampo o Leroy Merlin. Si no aumenta mucho el precio del electrodoméstico, cubrir las averías a medio plazo puede suponer un gran ahorro.

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