Previsión del IPC para 2026 en España: qué sube y qué baja de precio

Persona consultando precios de productos en un supermercado, relacionado con la evolución del IPC en España

El IPC es ese “termómetro” que, aunque no lo miremos a diario, nos mide el pulso del bolsillo cada mes. Y 2026 llega con una idea general bastante clara: la inflación se modera, sí, pero eso no significa que todo vaya a bajar ni que el coste de la vida se vuelva amable de golpe.

Lo que veremos este año se parece a una calma relativa: el índice general tenderá a estabilizarse, mientras algunos componentes (sobre todo vivienda y ciertos servicios) seguirán presionando al alza. La consecuencia se notarán en lo cotidiano: podrás notar menos “sustos” generalizados, pero tendrás focos de gasto donde conviene prestar ateción.

Vamos a ordenar el mapa: qué se espera del IPC en 2026, qué productos y servicios pueden subir más, cuáles se estabilizan y qué decisiones sencillas puedes tomar para que 2026 no te coja a contrapié.

IPC 2026: inflación más contenida, pero con subidas muy localizadas

En 2026, el escenario más probable es el de una inflación contenida, con tendencia a acercarse al entorno del 2% y a normalizarse poco a poco. Eso es una buena noticia a nivel “macro”, porque significa menos aumentos generalizados de precios.

Ahora bien: el IPC no es una única cosa. Es una cesta con muchos compartimentos. Y aunque el promedio se modere, puede ocurrir (y suele ocurrir) que:

-Algunos servicios suban por encima de la media.

-Otros se mantengan estables.

-Y algunos productos bajen o aflojen por factores internacionales.

Traducido: la inflación puede estar “domada” y, aun así, tú notar subidas si te afectan justo los componentes que se encarecen

Vivienda en 2026: el gran foco de presión

Si hay un apartado que amenaza con seguir marcando récords en 2026 es la vivienda, tanto en venta como en alquiler. La lógica detrás es conocida: oferta insuficiente en zonas tensionadas, demanda alta y un mercado que no muestra señales claras de enfriamiento.

Precio de compra: tendencia al alza

Se espera que el precio de venta continúe subiendo en 2026, especialmente en grandes ciudades y áreas con demanda sostenida. Aunque el ritmo puede variar según zona, el mercado apunta a continuidad más que a corrección.

Alquiler: la subida más sensible para el bolsillo

El alquiler puede volver a concentrar parte importante de la presión, por tres motivos muy prácticos:

-Hay una demanda que no afloja.

-La oferta sigue siendo limitada en muchas ciudades.

-Habrá renovación y renegociación de muchos contratos firmados años atrás.

Además, la actualización de rentas ya no se referencia como antes, y en 2026 se espera que el índice de actualización quede por debajo del IPC, con un límite que, en muchos escenarios, podría situarse por debajo del 3% (dependiendo del dato mensual).

Lo importante es esto: si alquilas, es probable que notes subidas, y si estás buscando, la tensión de precios puede ser todavía mayor.

Telecomunicaciones: subidas en fibra y móvil (no en todos)

Si pagas paquetes de fibra y móvil (o convergentes), 2026 llega con incrementos anunciados por grandes operadoras. En términos cotidianos: lo notarás como uno o varios euros más al mes, que parece poca cosa, hasta que sumas 12 meses.

En general, los incrementos se justifican por costes operativos y actualizaciones de tarifas, con subidas medias que, según el tipo de paquete, pueden moverse en la horquilla de:

-Incrementos porcentuales en torno al 4% en algunas marcas.

-Subidas aproximadas de 1 a 6 euros al mes en determinados paquetes.

-Aumentos medios de alrededor de 2,5 euros/mes en otros casos.

Aquí hay un matiz útil: si tienes promociones activas, es posible que te libres hasta que venzan. Y también es un mercado donde las ofertas son muy agresivas: revisar tarifas puede tener un retorno rápido.

Transporte en 2026: abonos, vuelos y peajes

El transporte es un apartado interesante porque mezcla bonificaciones que alivian con subidas en ciertos costes.

Abono único y descuentos en transporte público

En 2026 se consolida un esquema con diferentes modalidades de abonos y descuentos para cercanías, media distancia y autobuses estatales, además de opciones específicas que se van desplegando según servicio.

La idea clave para el usuario es doble:

-Hay fórmulas de abono con precio cerrado mensual para moverse por el país.

-Se mantienen descuentos y gratuidades para determinados colectivos y edades, especialmente en abonos y viajes recurrentes.

Si tu gasto en transporte es habitual, aquí hay una oportunidad clara: convertir billetes sueltos en abono suele ser donde está el ahorro real.

Vuelos: previsión de encarecimiento por tarifas

En vuelos, el coste final depende de aerolíneas, demanda y rutas, pero se espera un encarecimiento asociado a un aumento de las tarifas aeroportuarias que repercuten por pasajero. En la práctica, se traduce en un incremento unitario por viajero que, multiplicado por millones de pasajeros, acaba siendo relevante para el sector… y para tu billete.

Peajes: subidas moderadas, con topes en algunos tramos

Los peajes en autopistas recogen actualizaciones relacionadas con IPC y fórmulas de revisión, y en 2026 pueden producirse subidas que, en algunos tramos, se intentan contener con límites máximos anuales. Si eres usuario habitual de autopistas de peaje, conviene asumirlo como “gasto recurrente”.

Energía en 2026: luz con riesgo de subida, gas más estable y carburantes con incertidumbre

La energía es el apartado donde más pesa el “depende”, porque mezcla regulación, mercados internacionales y políticas internas.

Electricidad: previsión de presión al alza por costes regulados

Aunque parte del término de energía puede bajar si el mercado mayorista acompaña, hay elementos regulados que apuntan a subidas en 2026:

-Ajustes en peajes en torno a un incremento medio moderado.

-Cargos que podrían subir con más intensidad.

-Posibles repercusiones de costes operativos y de seguridad del sistema en comercializadoras, según mercado.

Resultado probable: la luz no tiene visos de abaratarse de forma clara y puede experimentar incrementos, especialmente en hogares del mercado liberalizado si se trasladan ciertos sobrecostes.

Gas: sin señales de alerta inmediatas

El gas puede presentar más estabilidad, muy condicionado por la materia prima en mercados internacionales. Si la oferta global crece y la demanda no se dispara, el escenario más probable es de contención, aunque siempre con margen para movimientos si hay shocks geopolíticos.

Carburantes: posible alivio si baja el petróleo, pero ojo con la fiscalidad

En carburantes, el precio depende del petróleo. Hay previsiones de que el Brent pueda estar en niveles más bajos que en años recientes si se materializa un exceso de oferta global. Eso podría ayudar en surtidor.

Pero aquí hay dos “peros” que conviene tener presentes:

-La volatilidad internacional puede cambiar el guion en semanas.

-La fiscalidad (por ejemplo, posibles ajustes al diésel) puede alterar el precio final aunque el crudo no suba.

Tabla rápida: qué puede subir y qué puede estabilizarse en 2026

Cómo afectará el IPC en 2026 a tu poder adquisitivo

Cuando hablamos del IPC no hablamos de una cifra abstracta, sino de cuánto rinde tu dinero en el día a día. En 2026, la previsión de una inflación más moderada puede dar sensación de alivio, pero su impacto en el poder adquisitivo no será uniforme para todas las personas.

La clave está en qué parte de la cesta de la compra pesa más en tu presupuesto.

Si gran parte de tus gastos se concentran en servicios que tienden a subir (como el alquiler, la energía o las telecomunicaciones), es posible que notes una pérdida de poder adquisitivo aunque el IPC general se mantenga contenido. En cambio, si tu gasto está más diversificado o puedes ajustar ciertos consumos, el impacto puede ser menor.

Inflación moderada no significa precios más bajos

Un IPC más bajo no implica que los precios bajen, sino que suben más despacio. En la práctica, esto significa que:

-El coste de muchos servicios seguirá siendo alto, aunque crezca menos que en años anteriores.

-Las subidas se concentrarán en partidas muy concretas del presupuesto doméstico.

-La sensación de alivio puede ser limitada si esos gastos son fijos e inevitables.

El peso de los gastos fijos será decisivo

En 2026, el impacto real del IPC dependerá mucho de la proporción de gastos fijos frente a gastos ajustables en cada hogar.

Los gastos fijos que pueden presionar el poder adquisitivo son:

-Vivienda, especialmente el alquiler.

-Suministros como electricidad y gas.

-Servicios recurrentes como telefonía e internet.

-Transporte habitual.

Cuando estas partidas suben, el margen para absorber el impacto es menor, porque no son gastos fáciles de recortar.

Mayor previsibilidad, pero menos margen para imprevistos

La estabilización del IPC y de los tipos de interés puede aportar más previsibilidad a la economía doméstica. Sin embargo, también implica que:

-El margen de mejora espontánea del poder adquisitivo es limitado.

-Las subidas, aunque pequeñas, se acumulan mes a mes.

-Los hogares con presupuestos más ajustados notan antes cualquier incremento.

En este contexto, el poder adquisitivo no se deteriora de golpe, pero puede erosionarse poco a poco si no se revisan hábitos y contratos.

Cómo prepararte para los precios de 2026 en seis consejos

No se trata de vivir en alerta, sino de ajustar lo que de verdad pesa. Tres o cuatro decisiones pueden ayudarte mucho más que “apretar” en todo.

  1. Revisa la tarifa de fibra y móvil una vez al año.
  2. Convierte billetes sueltos en abono si usas transporte de forma recurrente.
  3. Planifica los viajes en avión con más margen para evitar picos de precio.
  4. En electricidad, compara ofertas y revisa potencia y hábitos de consumo.
  5. Si alquilas, prepara con antelación una conversación de actualización de renta.
  6. Si buscas vivienda, calcula tu rango realista incluyendo suministros y transporte.

 

La inflación general puede moderarse en 2026, pero el coste de la vida seguirá teniendo puntos calientes. Vivienda y algunos servicios (telecos, transporte en determinadas partidas, electricidad) pueden subir lo suficiente como para notarse.

La buena noticia es que, precisamente por ser subidas localizadas, hay margen de maniobra: revisar tarifas, optimizar abonos, planificar compras grandes y anticipar renovaciones. No es magia. Es estrategia doméstica.

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