Mujeres y finanzas: ¿Cuál es la situación actual?

Mujeres y finanzas

El 8 de marzo es un día para reflexionar acerca del papel y la influencia de la mujer en todos los campos profesionales. Entre todos ellos, el universo de las finanzas es especialmente importante por el empoderamiento y la capacidad de influencia que genera en quienes lo practican con éxito.

Mujeres y finanzas: Algunos ejemplos positivos

Cuando nos preguntan por ejemplos de mujeres que han triunfado en las finanzas, varios nombres se nos vienen rápidamente a la cabeza. Ana Patricia Botín, presidenta de Banco Santander, o María Dolores Dancausa, Consejera Delegada de Bankinter, en España. A escala internacional, Christien Lagarde, gerente del Fondo Monetario Internacional, o Abigail Johnson, presidenta y CEO de Fidelity Investments.

La existencia de estas mujeres trae aire fresco al sector, pues hace pocos años hubiera sido complicado nombrar tan siquiera a una igual de poderosa que las mencionadas. Esto es un síntoma de que la mujer se va abriendo camino en las esferas del poder financiero… aunque tímidamente.

¿Y en el mundo real?

En 2016, la revista Forbes publicaba el dato de que la mujer participa en el 89% de las decisiones bancarias de las familias. Sin embargo, las mujeres que trabajan en el sector financiero ganan, de media, un 20% menos que los hombres (dato de 2017).

Además , mientras que entre el personal junior de las empresas financieras hay mayoría femenina, sólo una mujer de cada cuatro trabajadores alcanza un puesto directivo. Estos datos indican que, aunque se está progresando, romper el techo de cristal en el sector financiero aún es complicado, y que empresas, administraciones y sociedad aún deben esforzarse en avanzar.

La mujer como herramienta para el desarrollo

En otros lugares del mundo la situación es mucho más dramática. No se trata ya del acceso de la mujer a puestos de importancia en el sector financiero; hablamos de que las mujeres no pueden controlar sus propias finanzas personales. Los expertos insisten en que el empoderamiento económico de la mujer es crítico para conseguir igualdad de género, autonomía y desactivar la violencia contra ellas.

Sin embargo, el Banco Mundial advierte de que el 42% de las mujeres del mundo ni siquiera posee una cuenta bancaria. Las barreras estructurales y culturales impiden el acceso a la actividad económica, sobre todo en determinadas regiones asiáticas y africanas.

Ante este problema, la inclusión digital y el acceso a la tecnología, parece ser parte de la solución: la capacidad de operar digitalmente en cuentas y productos financieros hace que las mujeres puedan bordear obstáculos y evitar miradas. Y este logro no carece de importancia: numerosos estudios han demostrado que, cuanto más inclusiva es la actividad financiera de una región, más se desarrolla económicamente.