Economía colaborativa: Descubre sus ventajas en 5 preguntas

Economía colaborativa

Aún faltan 6 años para completar el primer cuarto del s. XXI. Pero ya podemos asegurar que este período ha estado marcado por dos grandes acontecimientos que han cambiado las reglas del juego. El primero es económico, una recesión que nos ha llevado a plantearnos todo aquello que dábamos por sentado a finales del s. XX. El segundo es tecnológico, con la irrupción de la conectividad y la movilidad.

La suma de estos dos acontecimientos ha motivado, entre otras cosas, la aparición de la llamada economía colaborativa. ¿En qué consiste y cómo puede ayudarte en tu día a día? Lo estudiamos en 5 preguntas:


¿A qué llamamos economía colaborativa?

Con el concepto de economía colaborativa ocurre algo curioso: todo el mundo sabe qué es, pero pocos lo pueden explicar con precisión. Los expertos ni siquiera se ponen del todo de acuerdo en cómo llamarla: economía colaborativa, consumo colaborativo, economía del intercambio, comercio social, economía de pares, etc.

Podemos decir que la economía colaborativa es aquella que utiliza las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para facilitar intercambios o transacciones entre consumidores finales.

Pero en esta definición hay muchas variables y matices. Como todo lo relacionado con la tecnología en las últimas décadas, la economía colaborativa es un territorio por descubrir.


¿Qué ventajas tiene para ti?

Ahorro. Los servicios y productos que puedes conseguir a través de economía colaborativa suelen ser más baratos, porque se reducen los intermediarios.

Aumento de ingresos. Gracias a este modelo, los usuarios pueden ofrecer productos o servicios que no tienen utilidad para ellos (por ejemplo, una casa vacía, un plaza libre en un coche, un objeto que apenas se utiliza) y obtener un rendimiento económico que, de otra forma, no existiría.

Sostenibilidad y ecología. Gracias a ello, se optimizan los recursos y los costes, tanto económicos como medioambientales. Algunos artículos se reutilizan. Algunos servicios se comparten. Todo ello supone un consumo inteligente más responsable y un ahorro para el medioambiente.

Fortalecimiento de la comunidad. El valor de ofrecer a un coste justo aquello que otras personas necesitan, y la obligación de establecer relaciones directas para lograrlo, mejora los lazos entre la ciudadanía.

Facilita la aparición de nuevas empresas viables. La inversión necesaria para crear plataformas digitales de economía colaborativa es menor que la necesaria para crear empresas tradicionales. Por ello es un modelo muy viable de emprendimiento en la era digital.


¿Dónde puedo encontrar ejemplos de economía colaborativa?

En 2019, un turista no necesita recurrir a una cadena hotelera cuando viaja al extranjero. Puede alquilar, de forma mucho más económica, la casa de un particular en Airbnb, o incluso intercambiar temporalmente su casa a través de alguna de las muchas plataformas que facilitan la transacción.

Asimismo, en lugar de tomar el transporte tradicional, hoy en día es posible compartir vehículo de forma organizada a través de plataformas como BlaBlaCar compartiendo los gastos de gasolina y peajes.

La economía colaborativa está presente también el sector de la alimentación. Algunas plataformas permiten que un usuario haga la compra de otro y aproveche así su visita al supermercado.

Empleo, espacios de trabajos, vehículos (desde autocaravanas a barcos), formación, financiación (crowfunding), venta de artículos de segunda mano, o alquiler de todo tipo de objetos, son otras de las áreas donde la economía colaborativa ofrece ya infinitas posibilidades y sólo acabamos de empezar a explorarlas.


¿Cómo se espera que evolucione la economía colaborativa?

Según algunos estudios, se espera que en 2025 la economía colaborativa genere en Europa 300.000 millones de euros, una cifra 10 veces mayor que la que generó en 2015. La economía colaborativa ha evolucionado muy rápidamente y se ha filtrado en todos los ámbitos del mercado.

Un claro ejemplo es el sector turístico, especialmente el del alojamiento: en los centros vacacionales más importantes de España, un país cuya primera industria es el turismo, un 50% de los alojamientos se gestionan a través de plataformas de economía colaborativa. En el caso del transporte, el avance de Uber y Cabify es notorio y ha abierto un debate sobre el sistema tradicional de transporte privado.


¿Cuáles son sus puntos débiles?

Las principales dudas están relacionadas con el riesgo de generar empleos precarios e inseguridad para los consumidores.

Lo primero tiene que ver con una de las mayores críticas que suelen pronunciarse contra la economía colaborativa: que no siempre está basada en una colaboración pura entre iguales, fomentando la creación de empleo de baja calidad.

La inseguridad para los consumidores es otro de los retos a resolver. Existe una mayor facilidad para el fraude, o la prestación de servicios sin los seguros, permisos o inspecciones que se les requieren a las empresas tradicionales.

Lo cierto es que ha sido tal la revolución que los nuevos modelos de consumo han generado, que ha cogido a las administraciones desprevenidas.

Aún hay mucho por regular para garantizar que la economía colaborativa cumpla con las expectativas de todos, pero su impacto positivo para el consumidor plantea pocas dudas.

¿Hasta dónde llegará el desarrollo de la economía colaborativa?

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