Consumo Inteligente
Consejos para ahorrar en casa este verano

Llega el verano y llega el calor, y, con él, nuestras costumbres de consumo cambian radicalmente. Este año, además, conviene tener en cuenta algunos factores que pueden afectar a nuestra factura. El primero es el precio de la electricidad, que continúa siendo una de las mayores preocupaciones domésticas. Actualmente, conviven distintos tipos de tarifa: la regulada (PVPC), que varía cada hora, y las tarifas libres, que pueden ofrecer precios fijos o tramos propios. Adaptarse a las condiciones de tu tarifa puede marcar una gran diferencia. El segundo es el contexto económico general. Tras años de inflación acumulada y subidas en el coste de la vida, cualquier ahorro en el consumo doméstico se agradece. Más aún en verano, cuando muchas familias se plantean gastos extra en viajes, ocio o reformas.
Aquí tienes unos consejos sencillos que puedes seguir para ahorrar en tu casa en verano.
Define un presupuesto según tus ingresos y objetivos
Ya sabes que todos los posts que le dedicamos al tema de ahorrar comienzan con el mismo consejo: organízate y lleva un control de gastos.
Si quieres tener disponible algo de dinero para tus vacaciones, o para afrontar la vuelta al cole con mayor desahogo, en primer lugar piensa en qué cantidad de dinero necesitas. A continuación, valora tus fuentes de ingresos. Y, por último, elabora tu presupuesto para calcular cuánto dinero puedes gastar cada semana si quieres llegar a tu objetivo.
Como bien sabes, uno de los secretos del ahorro es tratar los gastos variables como gastos fijos. Así que no olvides destinar una partida a esas cañas del afterwork o a esas terracitas imprevistas, que suelen ser un sumidero de dinero, sobre todo en verano, que es cuando más apetece.
Adáptate a tu tarifa eléctrica: regula el consumo según el precio
Desde la liberalización del sector, existen dos grandes tipos de contrato de electricidad: el mercado regulado (PVPC) y el mercado libre. Si estás en el regulado, el precio de la luz varía cada hora y se publica diariamente. Si estás en el libre, puedes tener una tarifa plana, con tramos diferenciados, o incluso con precios promocionales nocturnos.
Para ahorrar, lo importante es conocer tu tipo de tarifa y planificar el uso de los electrodomésticos en función de ella. Existen apps y webs que te muestran las horas más baratas en tiempo real. También puedes programar algunos aparatos o usar enchufes inteligentes para aprovechar los tramos más económicos.
Veamos algunas ideas para adaptarnos a esta tarifación en verano.
Espera a que termine la hora punta para poner el aire acondicionado
Si estás trabajando en casa, sentirás la tentación de conectar el aire acondicionado. Intenta evitarlo siempre que puedas, aunque es evidente que hay momentos que pueden llegar a ser asfixiantes.
La buena noticia es que las horas de mayor calor en el día coinciden con hora llana: de dos de la tarde a seis de la tarde. Si puedes esperar a poner el aire acondicionado a que comience este tramo, tu factura lo notará.
Y si puedes, evita ponerlo aplicando estos trucos
Y es que el acondicionador de aire es de los aparatos que más gastan en las casas durante el verano.
Para minimizar su consumo, regúlalo a una temperatura de entre 24 y 26 grados. Pero además, tratar de conservar la temperatura de la casa. Baja los toldos y las persianas, e incluso cierra las ventanas en las horas de más calor.
También debes tener en cuenta que, en muchos casos, un ventilador se basta y se sobra para combatir el calor dentro de una casa. Son mucho más económicos y sostenibles que los aparatos de aire acondicionado, y además requieren de mucho menos mantenimiento. Prueba los modelos de techo, que son capaces de remover el aire de una habitación entera.
Y, por último, ¿te gusta la jardinería? Pues debes saber que algunas plantas de interior, como la palma de bambú o el helecho de Boston, ayudan da refrescar el ambiente, mediante un proceso llamado transpiración, en el cual evaporan agua.
En la cocina: opta por las comidas frías y evita poner el horno
Las vitrocerámicas y los hornos consumen mucha energía y emiten muchísimo calor que aumenta la temperatura del hogar. Pero el verano es una época perfecta para comer más sopas frescas, como gazpachos o salmorejos, fiambres y ensaladas. Siempre que puedas, opta por estas opciones para tu dienta.
Si necesitas calentar algún alimento, escoge el horno microondas. Gasta entre un 60% y un 70% menos que los tradicionales y no emite tanto calor.
En verano, además, los frigoríficos y los congeladores deben hacer el doble de esfuerzo para mantener la temperatura. Por tanto, debes tomarte más en serio que nunca el uso responsable, conservando su temperatura y evitando abrir la puerta innecesariamente.
Lava a baja temperatura y seca la ropa al sol
Si pones la lavadora, intenta hacerlo en hora valle. Ya, ya, sabemos que es muy tarde. Por eso sólo decimos que lo intentes.
Si no puedes, no te tortures, hay otras formas de compensar el gasto. Por ejemplo, lavar a baja temperatura. En verano puedes secar la ropa al sol, que es el mejor desinfectante para tu ropa, por lo que no es necesario que selecciones temperaturas de lavado muy altas.
Y, por supuesto, olvídate de planchar. Estamos en verano, nadie se va asustar porque lleves la blusa arrugada.
Desconecta todo lo desconectable
Las pantallas, los cargadores, y otros tantos dispositivos que se quedan conectados o en stand by, no sólo consumen electricidad, sino que además emiten calor. Tu mejor amigo, en este caso, es el botón off. Y desenchufar, por supuesto.
Además, pon a cargar los aparatos en horas valle, que también son las más frescas. Y ahorra batería cuanto puedas: a más horas de uso, menos cargas y, por tanto, menos gasto.
Aprovecha la luz diurna ahora que los días son más largos
Cuando llegue el atardecer, levanta toldos y persianas y abre las ventanas. Aprovecha la luz diurna y ahorrarás en gasto de electricidad y en emisión de calor.
Recuerda que la que la tecnología LED puede ahorrar hasta un 90% y emite mucho menos calor residual que las lámparas de incandescencia.
Con estos consejos, notarás el descenso de la factura, para que te lo puedas gastar en esas vacaciones que tanto te mereces.
Aprovecha las ayudas públicas para mejorar la eficiencia de tu hogar
Si estás pensando en hacer alguna reforma, es un buen momento para informarte sobre las ayudas disponibles en tu comunidad autónoma.
A través de los fondos europeos Next Generation, puedes acceder a subvenciones para mejorar el aislamiento térmico, cambiar ventanas, instalar paneles solares o sustituir electrodomésticos antiguos por modelos eficientes.
Invertir en eficiencia es ahorrar a largo plazo, tanto en tu factura como en tu impacto ambiental.
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